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Elio Valarezo
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S´┐Żbado, 02 de diciembre, a´┐Żo 2006 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoam´┐Żrica


(Este Libro fue Escrito por Iv´┐Żn Valarezo)


OBEDIENCIA A DIOS

El Se´┐Żor Jesucristo es la ´┐Żnica obediencia perfecta, que complace al
coraz´┐Żn de nuestro Padre Celestial y de su Esp´┐Żritu Santo, cuando entra por
el esp´┐Żritu de fe, en el coraz´┐Żn del ´┐Żngel del cielo y de todo hombre,
mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera. Porque el Se´┐Żor Jesucristo "es
la vida perfecta" de la Ley de Dios; o muy bien podr´┐Żamos decir, que la Ley
es el Se´┐Żor Jesucristo, cumplida y sumamente honrada, en el cielo y en la
tierra, para que la voluntad de Dios se haga en la tierra, para siempre,
as´┐Ż como en el cielo.

Y sin el Se´┐Żor Jesucristo, en la vida del ´┐Żngel del cielo o del hombre del
para´┐Żso o de la tierra, entonces deja de existir para Dios, en su vida
celestial del reino de los cielos, hasta que recapacite su coraz´┐Żn y acepte
a su dador de la vida, su ´┐Żrbol de vida infinita, su Hijo amado, el Cristo.
Porque todo ´┐Żngel del cielo sin Cristo Jes´┐Żs en su vida, entonces sea
perdido en las tinieblas de su propio coraz´┐Żn. Y lo mismo le sucedi´┐Ż a Ad´┐Żn
y a cada uno de sus descendientes, comenzando con Eva, por que Eva fue
quien gusta primero del fruto prohibido del ´┐Żrbol de la ciencia, del bien y
del mal, para mal de muchos en toda la humanidad infinita, de Dios y de su
Esp´┐Żritu Santo, por ejemplo.

Por ello, la misericordia de nuestro Padre Celestial es para los que le
aman a ´┐Żl, por medio de su ´┐Żrbol de vida, desde la eternidad y hasta la
nueva eternidad, de su nueva vida infinita, en su gran ciudad celestial, La
Jerusal´┐Żn Santa y Eterna de su gran rey Mes´┐Żas, ´┐Żel Cristo de Israel y de
la humanidad entera! Porque todo aquel que ama su Ley, entonces tambi´┐Żn ama
de todo coraz´┐Żn a su Hijo amado, "el Cordero Escogido de Dios y de Mois´┐Żs"
para ponerle fin al pecado, del hombre en toda la tierra, de hoy en d´┐Ża y
de siempre, en la nueva eternidad venidera.

Por eso, su justicia infinita de su Hijo, es para los hijos de los hijos de
los que guardan su amor en sus corazones, para poner por obra sus
mandamientos eternos, en la tierra, para sanar al enfermo y levantar al
ca´┐Żdo y as´┐Ż entonces se regocijen en sus corazones, en el nombre
sobrenatural de su gran salvador celestial, Jesucristo. Porque Dios ha
enviado a su Ley Santa a la tierra, para que su pueblo se regocije en ella
y en sus muchas bendiciones de sanidad y de salvaci´┐Żn infinita, durante sus
d´┐Żas de vida por la tierra y en el para´┐Żso tambi´┐Żn, para miles de siglos
venideros, en el m´┐Żs all´┐Ż.

Ya que, la verdad es que la Ley de Dios es "gozo eterno" para su coraz´┐Żn y
para el coraz´┐Żn de cada uno de sus ´┐Żngeles, arc´┐Żngeles, serafines,
querubines y dem´┐Żs seres santos, de su reino celestial, como todo hombre,
mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, redimidos por la obediencia al pacto de la sangre
bendita, de su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo. Porque este pacto de sangre
divina y de la Ley Sagrada de nuestro Dios es para vida eterna, en el
coraz´┐Żn y en el alma viviente de todo ´┐Żngel del cielo y para todo hombre de
toda la tierra, tambi´┐Żn.

Es por eso, que nuestro Dios siempre le ha "urgido al hombre", de buena fe
y de buena voluntad, de siempre leer su palabra santa, para que sus
protecciones y sus muchas bendiciones, de los lugares altos de los cielos y
de la tierra, jam´┐Żs le falten en su vida a ´┐Żl o a los suyos. Y esto ha de
ser por siempre d´┐Ża y noche, en todos los d´┐Żas de su vida en la tierra y
hasta que entre de lleno finalmente, al nuevo reino de los cielos, por
ejemplo, en el m´┐Żs all´┐Ż de Dios y de su ´┐Żrbol de vida infinita, ´┐Żel Se´┐Żor
Jesucristo!

Ciertamente, el mundo y su vida rebelde a su Dios y a su ´┐Żrbol de vida
eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, est´┐Żn pasando, pero no as´┐Ż con la palabra de
Dios. Porque "la verdad y la justicia" de la Ley de Dios no ha de pasar
jam´┐Żs, sino que han de seguir viviendo por los siglos de los siglos, en los
corazones de los hombres, mujeres, ni´┐Żos y ni´┐Żas, que han recibido en sus
vidas a Jesucristo, como su ´┐Żnico redentor posible, en esta vida y en la
venidera, tambi´┐Żn.

Porque en la nueva vida infinita, s´┐Żlo el esp´┐Żritu de obediencia: a la
verdad y a la justicia de la Ley, realmente ha de existir por siempre, en
los corazones de los fieles, al nombre sagrado del Se´┐Żor Jesucristo, como
siempre ha sido a trav´┐Żs de los siglos, en los corazones de todos los
´┐Żngeles, del reino de los cielos. Y si la Ley de Dios ha de permanecer para
siempre, como su ´┐Żrbol de vida eterna en la tierra y en el cielo, tambi´┐Żn,
por ejemplo, entonces t´┐Ż tambi´┐Żn has de permanecer por siempre en la nueva
era venidera, del nuevo reino de Dios.

Puesto que, Jesucristo vive en ti y Dios te ama de todo coraz´┐Żn por todo
ello, en tu vida terrenal y en tu nueva vida celestial, con Cristo Jes´┐Żs,
´┐Żnico posible salvador de Israel y nuestro tambi´┐Żn, hoy en d´┐Ża y por
siempre, en la nueva eternidad venidera de Dios y de sus huestes
celestiales, en el m´┐Żs all´┐Ż. Porque la verdad es que en esto sabemos muy
bien en nuestros corazones, sin duda alguna, de que amamos a nuestro Padre
Celestial, solamente si es que amamos de buen coraz´┐Żn su Ley Viviente en
nuestras vidas, por m´┐Żs viles o pecadores que hayamos sido (o que seamos)
en toda la tierra, por ejemplo.

En vista de que, nuestro Padre Celestial no vino al mundo a salvar a los
justos solamente, sino a los pecadores primero. Y t´┐Ż mismo, como los dem´┐Żs,
mi estimado hermano y mi estimada hermana, has nacido "en el pecado
original de Ad´┐Żn y de Eva", por ejemplo, para morir como el m´┐Żs vil pecador
de todos los pecadores de toda la tierra, del ayer, de hoy y de siempre.
Por lo tanto, necesitas del perd´┐Żn de Dios, para entrar a la vida eterna,
del reino de los cielos, desde hoy mismo, si tan s´┐Żlo te "humillas" ante
´┐Żl, en el esp´┐Żritu y en la verdad ´┐Żnica de su nombre salvador y
sobrenatural, el nombre de su Hijo amado, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!

Dado que, sin la obediencia a Cristo Jes´┐Żs en tu coraz´┐Żn, entonces has de
morir, para jam´┐Żs volver a ver la vida eterna, en el m´┐Żs all´┐Ż, como en el
nuevo reino de los cielos o La Nueva Jerusal´┐Żn Santa e Infinita de Dios y
de su gran rey Mes´┐Żas de tu vida y de la humanidad entera, por ejemplo. Y,
adem´┐Żs, no dejes que Satan´┐Żs te robe tu bendici´┐Żn, como lo hizo en su d´┐Ża
de gran maldad, no s´┐Żlo a una tercera parte de los ´┐Żngeles ca´┐Żdos, sino que
tambi´┐Żn le hizo lo mismo a Ad´┐Żn y a cada uno de sus descendientes, para que
se perdiesen y muriesen en el esp´┐Żritu de su pecado y rebeli´┐Żn eterna.

Como sucede hoy en d´┐Ża, por ejemplo, en muchas naciones de la tierra, que
aun no han llegado a gustar todo lo bueno y todo lo grandioso que es tener
el nombre del Se´┐Żor Jesucristo viviendo en sus corazones, para que tengan
por siempre: "el esp´┐Żritu que obedece, que honra y que cumple" la Ley de
Dios en todo tiempo. Por lo tanto, el que dice que conoce a Dios, pero no
guarda sus mandamientos, entonces miente para que su alma se pierda en su
propia maldad eterna, en la tierra y en el m´┐Żs all´┐Ż, como en bajo mundo de
los muertos, por ejemplo.

Y el alma del pecador se ha de perder, porque la verdad de Dios y de su
Jesucristo no est´┐Ż en ´┐Żl, de ninguna manera ni menos de ninguna forma,
tampoco, en esta vida ni en la venidera, tambi´┐Żn, para siempre. Entonces el
que guarda el nombre del Se´┐Żor Jesucristo en su coraz´┐Żn, no se perder´┐Ż
jam´┐Żs entre las llamas del infierno, sino que ha de vivir por siempre,
porque el nombre del Se´┐Żor Jesucristo y su Ley Santa viven en ´┐Żl, cumplidas
y honradas en perfecta obediencia infinita a su Dios y hacia su vida
eterna, en el cielo.

Adem´┐Żs, su alma vivir´┐Ż, por m´┐Żs pecador o vil que haya sido su vida en la
tierra, porque tanto Dios y como su Ley Eterna: le perdonan cada uno de sus
pecados por amor a Jesucristo, para que sea santo y obediente por siempre
para su Dios y para la eternidad celestial del nuevo reino de los cielos,
por ejemplo. Porque la verdad es que para Dios, el que ama a su Jesucristo
en su vida, entonces su amor se ha perfeccionado en ´┐Żl o en ella, para
siempre, en la tierra y en el para´┐Żso, tambi´┐Żn (aunque todav´┐Ża no haya
ascendido a la vida celestial y perfecta del reino de los cielos).

Y esto es verdad en todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, durante su vida por la
tierra y hasta que entre por fin con su coraz´┐Żn "obediente" a la Ley, a su
nueva vida infinita, en el m´┐Żs all´┐Ż, en el nuevo reino de los cielos, por
ejemplo, como la nueva ciudad celestial del gran rey Mes´┐Żas, ´┐Żel Se´┐Żor
Jesucristo! Es por eso, que para Dios todo aquel que tiene al Se´┐Żor
Jesucristo viviendo en su coraz´┐Żn, entonces ha cumplido toda obediencia
perfecta de la Ley y del coraz´┐Żn sant´┐Żsimo de su Dios y Fundador de su
vida, en la tierra y en el cielo, tambi´┐Żn, para su nueva vida celestial, en
el m´┐Żs all´┐Ż.

En otras palabras, el hombre "s´┐Żlo le puede obedecer a su Dios, por medio
de su Hijo amado, su ´┐Żrbol de vida infinita", ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo! (´┐Żsta
es una Ley espiritual del coraz´┐Żn de Dios y del hombre de la tierra
inquebrantable para la eternidad.) Y fuera del Se´┐Żor Jesucristo, entonces
nadie jam´┐Żs podr´┐Ż obedecer a Dios en su totalidad para recibir sus
bendiciones y su salvaci´┐Żn infinita de su alma viviente, en la tierra y en
el para´┐Żso, tambi´┐Żn, de Ad´┐Żn y Eva, por ejemplo.

Es por eso, que en la antig´┐Żedad el profeta Samuel les pregunta
abiertamente a todo el gent´┐Żo de Israel, dici´┐Żndoles: ´┐ŻAcaso se complace
Dios en sus muchos sacrificios y holocaustos, de miles de carneros, toros,
becerros y corderos sobre su altar terrenal, antes de que su nombre y su
palabra sean o´┐Żdos y respetados en sus corazones? (La gente le o´┐Ża de buena
gana de sus corazones, a la amonestaci´┐Żn del profeta, y no le dec´┐Żan nada;
porque simplemente jam´┐Żs le hab´┐Żan hablado as´┐Ż a ellos de parte de Dios,
por tanto, no sab´┐Żan como responderle.)

Adem´┐Żs, la verdad es que s´┐Żlo los que oyen la voz "de aquel" que le hablaba
a Mois´┐Żs de entre el fuego, de la zarza sobre el Sina´┐Ż, ha de complacer a
Dios, mucho m´┐Żs que todos los fuegos de los sacrificios y de los
holocaustos sobre su altar terrenal y celestial, tambi´┐Żn. Porque aquel
quien le hablaba a Mois´┐Żs, desde entre el fuego de la zarza que ard´┐Ża, pero
no quemaba nada en su derredor, era ni m´┐Żs ni menos el mismo Hijo de David,
el Cristo, el ´┐Żnico posible salvador de Israel de la antig´┐Żedad y de todos
los tiempos, tambi´┐Żn.

Por lo tanto, tanto para Samuel y cada hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la
antig´┐Żedad y como hoy en d´┐Ża, tambi´┐Żn, por ejemplo, que oiga a la voz del
"Cordero Escogido de Dios y de Israel" y obedezca su voz, entonces ha
complacido a su Dios, para bien de su alma eterna y de los dem´┐Żs, tambi´┐Żn.
Es decir, que ha cumplido toda verdad y toda justicia necesaria en su vida
delante de su Dios y Fundador de su vida celestial, mucho m´┐Żs que todas las
verdades y las justicias de los fuegos habidos (y por haber), de los
sacrificios y de los holocaustos de sangre de Israel y de la humanidad
entera, por ejemplo.

En otras palabras, el obedecer a la voz del ´┐Żrbol de vida o de la voz que
se levantaba de entre el fuego de la zarza, sin hacer da´┐Żo alguno en sobre
el Sina´┐Ż, sino que tocaba el coraz´┐Żn del hombre hasta que arda para que
entienda su llamado para redimirlos de sus males eternos, es muy grandioso
para Dios. Es decir, tambi´┐Żn, que el obedecer a la voz del Se´┐Żor Jesucristo
es mucho m´┐Żs agradable y honorable para Dios, que todos los sacrificios y
holocaustos de la humanidad entera, para honrar y para exaltar toda verdad
y justicia divina, en la tierra y en el reino de los cielos, para siempre.

Ahora, si el Se´┐Żor Jesucristo ya es parte de tu coraz´┐Żn y de toda tu vida,
mi estimado hermano y mi estimada hermana, entonces has llegado hasta lo
m´┐Żs alto y sublime del esp´┐Żritu de obediencia para Dios y para su Esp´┐Żritu
Santo con sus huestes angelicales de su nuevo reino celestial, del m´┐Żs
all´┐Ż, por ejemplo. Es decir, tambi´┐Żn, que con Jesucristo en tu vida,
entonces m´┐Żs obediente para Dios ya no podr´┐Żs ser; en verdad, habr´┐Żs
llegado hasta el tope de obedecer a Dios, para que comience ´┐Żl entonces a
bendecir tu vida en muchas formas espirituales y terrenales, d´┐Ża y noche y
por siempre, en su nuevo reino de los cielos, por ejemplo.

Es por eso, que para Dios "el obedecer" a su Jesucristo es m´┐Żs grandioso en
tu coraz´┐Żn, como en su coraz´┐Żn sant´┐Żsimo, que todos los sacrificios y
holocaustos fenomenales y grandiosos de la antig´┐Żedad y de toda la
humanidad entera, de nuestros tiempos, por ejemplo, para honrar y para
cumplir la voluntad perfecta y salvadora de Dios en tu vida. Y esta
voluntad perfecta de Dios en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
en la tierra y en el para´┐Żso, tambi´┐Żn, para siempre, mi estimado hermano y
mi estimada hermana, es que le ames s´┐Żlo a ´┐Żl, como amar´┐Żas por siempre a
su Ley Bendita en tu coraz´┐Żn y en toda tu vida infinita.

Por esta raz´┐Żn, en tu coraz´┐Żn tienes que por siempre obedecer al nombre
santo de su Jesucristo, para cumplir todo sacrificio y toda justicia
celestial de nuestro Padre Celestial que est´┐Ż en los cielos. Porque el
obedecer a su Jesucristo es mayor que toda las buenas obras de los ´┐Żngeles
del cielo y de los hombres y mujeres de buena fe y de buena voluntad, de
toda la tierra, de hoy en d´┐Ża y de siempre.

Y, adem´┐Żs, el prestar atenci´┐Żn a su palabra es por igual mayor y aun m´┐Żs
glorioso que todas las glorias infinitas del reino de los cielos y de toda
la tierra, tambi´┐Żn, porque bendice el coraz´┐Żn santo de Dios mucho m´┐Żs que
todo lo glorioso del cielo y, por ende, salva tu alma del poder de la
muerte. Por eso, no olvides jam´┐Żs en tu coraz´┐Żn su Ley Santa, mi estimado
hermano y mi estimada hermana, para que tus d´┐Żas sean largos y llenos de
todo bien de la tierra y de sus cielos glorioso, de su Esp´┐Żritu Santo y de
nuestro Padre Celestial, ´┐Żel ´┐Żnico Todopoderoso de Israel y de todas las
naciones de la tierra!


EL QUE AMA LA LEY, AMA A DIOS

El Se´┐Żor Jesucristo nos ha prometido abiertamente, de que todo aquel que
tenga sus mandamientos y los guarde en su coraz´┐Żn, entonces ´┐Żl es quien
verdaderamente le ama. Y el que le amase de todo coraz´┐Żn, entonces ser´┐Ż
tambi´┐Żn amado por su Padre Celestial que est´┐Ż en los cielos, y ´┐Żl mismo lo
amar´┐Ż y se manifestar´┐Ż a ´┐Żl, en cualquier momento y en cualquier lugar de
toda la tierra, con tan s´┐Żlo invocar su nombre bendito con sus labios.

Y el mandamiento del Se´┐Żor Jesucristo ha sido desde siempre, de que lo
amemos a ´┐Żl, al tan s´┐Żlo creer en sus palabras y en sus obras santas, en
nuestros corazones, al confesar su nombre bendito con nuestros labios,
delante de Dios y de sus ´┐Żngeles santos que est´┐Żn en los cielos, por
ejemplo. Porque tanto nuestro Dios, como sus santos ´┐Żngeles, vive en la
vida santa del reino de los cielos, siempre esperando por la alabanza y la
honra de su nombre santo, de los labios de cada uno de nosotros, de los que
le hemos recibido en nuestros corazones y en nuestras vidas, tambi´┐Żn, a su
Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo.

Porque el Se´┐Żor Jesucristo es "el perfecto mandamiento de Dios" a cumplirse
en el coraz´┐Żn y en la vida de cada ´┐Żngel del cielo y en la vida de cada
hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera, de hoy en d´┐Ża y de
siempre, en el m´┐Żs all´┐Ż, en su nueva vida infinita de su nuevo reino
celestial. Por lo tanto, nosotros estamos llamados por nuestro Dios mismo,
as´┐Ż como los ´┐Żngeles del reino, por ejemplo, ha honrarlo, fieles y
obedientes por siempre en la tierra y en el reino de los cielos, desde hoy
mismo y como siempre, en la eternidad venidera, s´┐Żlo en la vida justa y
perfecta del Se´┐Żor Jesucristo.

Y esto ha de ser por siempre verdad con cada uno de nosotros, de los
hombres, mujeres, ni´┐Żos y ni´┐Żas de la humanidad entera, en la tierra y en
su nuevo m´┐Żs all´┐Ż, de su Esp´┐Żritu Santo y de su ´┐Żrbol de vida infinita,
como siempre ha sido tambi´┐Żn para todos los ´┐Żngeles del reino de los
cielos. Por lo tanto, el que no ama a Dios, entonces jam´┐Żs podr´┐Ż amar
verdaderamente a su Jesucristo; porque el que ama a Jesucristo entonces
est´┐Ż amando a su Dios y Creador de su alma viviente, en esta vida y en la
venidera, tambi´┐Żn, como en su nueva vida infinita de su gran ciudad
celestial, La Nueva Jerusal´┐Żn Santa y Eterna.

Adem´┐Żs, todo aquel o toda aquella que no ame a su Hijo amado, el Se´┐Żor
Jesucristo, entonces para Dios ha de estar cometiendo una vez m´┐Żs "el mismo
pecado que Eva y Ad´┐Żn cometieron en el para´┐Żso", por ejemplo. Y esto
sucedi´┐Ż, en el d´┐Ża que comieron de las palabras de Lucifer en el para´┐Żso,
en vez de comer de las palabras, de su Hijo, su ´┐Żnico ´┐Żrbol de vida, el
Se´┐Żor Jesucristo, para bendici´┐Żn y para salvaci´┐Żn eterna de sus almas
vivientes y de sus descendientes, tambi´┐Żn, para miles de generaciones
venideras, en la nueva eternidad celestial.

Y Dios ya no desea ver ´┐Żste mismo pecado de Ad´┐Żn y de Eva, por ejemplo,
volverse a cometer con ninguno de sus descendientes, en la tierra ni menos
en el m´┐Żs all´┐Ż. Porque todo hombre, mujer, ni´┐Żo o ni´┐Ża, de los que vuelvan
a cometer el mismo pecado de Ad´┐Żn, entonces han de morir irremisiblemente
en su maldad, en su rebeli´┐Żn eterna hacia ´┐Żl y hacia su ´┐Żrbol de vida
eterna, el Se´┐Żor Jesucristo; pues perdidos eternamente y para siempre,
descender´┐Żn entre las llamas de la ira de Dios en el infierno.

Es por esta raz´┐Żn, de que Dios no ha deseado jam´┐Żs que nadie vuelva a comer
del fruto prohibido del ´┐Żrbol de la ciencia, del bien y del mal, para que
su cuerpo y su alma viviente jam´┐Żs comiencen a morir. Como los cuerpos y
las almas eternas de Ad´┐Żn y de Eva, por ejemplo, comenzaron a morir en el
para´┐Żso, en el d´┐Ża de su gran rebeli´┐Żn ante ´┐Żl y ante su Jesucristo, su
fruto de vida infinita.

Adem´┐Żs, esto sucedi´┐Ż con Ad´┐Żn y con cada uno de sus descendientes,
comenzando con Eva, por ejemplo, al no gustar de ´┐Żl, como la palabra de
Dios, como el verbo de Dios, se les hab´┐Ża ordenado, desde el comienzo de
todas las cosas, para que sus cuerpos y sus esp´┐Żritus humanos sean llenos
de la nueva vida infinita. Y as´┐Ż no mueran jam´┐Żs confundidos en las
palabras mentirosas y llenas de muerte eterna, del pecado y de la rebeli´┐Żn
eterna de Lucifer y de sus ´┐Żngeles ca´┐Żdos, por ejemplo.

Pero aunque todo esto es verdad, la promesa de Dios, de amor y de fidelidad
infinita, aun permanece firme hasta nuestros d´┐Żas, por ejemplo, para con
cada uno de todos nosotros, en nuestros millares, de todos los hombres,
mujeres, ni´┐Żos y ni´┐Żas, en todos los lugares de la tierra. Y esto es que el
Se´┐Żor Jesucristo nos amara, eternamente y para siempre, como siempre ha
amado a su Padre Amado, el Todopoderoso de la humanidad entera, si tan s´┐Żlo
le somos fieles a ´┐Żl y a su nombre, con nuestros corazones y con nuestros
labios, en la tierra y en el para´┐Żso, tambi´┐Żn, como en su nuevo reino
celestial.

Si, as´┐Ż es mi estimado hermano y mi estimada hermana, es promesa eterna de
nuestro Dios: Todo aquel que ame al Se´┐Żor Jesucristo, entonces ser´┐Ż amado
por ´┐Żl mismo con todos los poderes sobrenaturales de su coraz´┐Żn sant´┐Żsimo.
Y si su amor es verdadero en su coraz´┐Żn humano para con su ´┐Żnico Dios
Celestial, entonces Jesucristo se ha de manifestar en su vida, una y otra
vez y por siempre, en su nueva vida infinita del nuevo reino de Dios y de
sus huestes angelicales y de hombres, mujeres, ni´┐Żos y ni´┐Żas, eternamente
fieles a su nombre sagrado.

EL QUE HACE LA VOLUNTAD DE DIOS ES HERMANO, HERMANA, DE CRISTO

Porque cualquiera que hace la voluntad de nuestro Padre Celestial que est´┐Ż
en los cielos, entonces ´┐Żse es el hermano, la hermana y hasta la misma
madre de nuestro Se´┐Żor Jesucristo, en la tierra y en el para´┐Żso, para
siempre. Es por eso, que hasta el pecador o la pecadora m´┐Żs vil de toda la
tierra, si se arrepiente de su pecado, entonces tiene su vida asegurada en
el esp´┐Żritu de la sangre bendita, de nuestro salvador eterno, ´┐Żel Se´┐Żor
Jesucristo!

Y el Se´┐Żor Jesucristo no ha rechazado jam´┐Żs a ning´┐Żn pecador o pecadora que
se haya acercado a ´┐Żl, para recibir de su perd´┐Żn y de sus muy ricas y
gloriosas bendiciones de su vida inmaculada y de la vida misma del Esp´┐Żritu
Santo, de nuestro Padre Celestial. Por lo tanto, ´┐Żsta es la voluntad
perfecta de nuestro Dios para todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la
humanidad entera, de que crean en sus corazones y as´┐Ż confiesen con sus
labios en el esp´┐Żritu de obediencia perfecta a su Dios, de que el Se´┐Żor
Jesucristo es su Hijo, para alcanzar y cumplir mayores santidades en su
vida.

Dado que, todo el que crea en el nombre y en la vida gloriosa de su Hijo
amado, entonces ha de tener su salvaci´┐Żn celestial asegurada en esta vida y
en la venidera, tambi´┐Żn, como en la nueva ciudad celestial del m´┐Żs all´┐Ż, La
Nueva Jerusal´┐Żn Santa y Eterna de su gran rey Mes´┐Żas, el Se´┐Żor Jesucristo.
Y esta ciudad santa del gran rey Mes´┐Żas, s´┐Żlo habitaran hermanos, hermanas
y madres obedientes a Dios, por medio de nuestro Se´┐Żor Jesucristo. Porque
en el d´┐Ża que Dios crea al hombre y a la mujer, fue para que ellos fuesen
transformados, en un momento de fe y de oraci´┐Żn, en su nombre sobrenatural
y redentor, en hijos e hijas de su prado celestial, es decir, en hermanos,
hermanas y madres eternas de su ´┐Żrbol de vida, su Hijo amado, ´┐Żel Se´┐Żor
Jesucristo!

Puesto que, en el reino de los cielos s´┐Żlo se hace la voluntad perfecta de
Dios. Y el ´┐Żnico que realmente ha sabido hacer la voluntad perfecta de
nuestro Padre Celestial ha sido el Se´┐Żor Jesucristo, desde siempre y hasta
nuestros tiempos, tambi´┐Żn, en tu mismito coraz´┐Żn humano y hasta imperfecto
por culpa del pecado de Ad´┐Żn y Eva, mi estimado hermano y mi estimada
hermana. Es por eso, que Dios es tan feliz de su Jesucristo y lo llama sin
tener ninguna verg´┐Żenza de ´┐Żl, en su ´┐Żnico Hijo Santo, en la tierra y en el
cielo, para siempre.

Pues as´┐Ż mismo Dios tambi´┐Żn ha deseado desde siempre en llamar a todo
hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera, su hijo amado o su hija
amado. Pero nada de esto es posible en ninguno de ellos, por m´┐Żs santa que
haya sido su nacimiento, su vida y hasta su muerte final en la tierra, si
Cristo no ha llegado a su coraz´┐Żn, para tocar y bendecir su alma viviente
con su sangre y con su nombre sant´┐Żsimo y eternamente honrado.

Porque es s´┐Żlo el fruto divino de su ´┐Żrbol de vida eterna, que realmente
cambia, transforma, llena la vida del ´┐Żngel, el alma viviente del hombre de
la humanidad entera, para que viva para ver la vida y a su Dios eterno.
(Porque nuestro Padre Celestial no es un Dios de muertos, sino de vivos.) Y
sin Cristo, entonces ning´┐Żn ´┐Żngel, arc´┐Żngel, seraf´┐Żn, querub´┐Żn, hombre,
mujer, ni´┐Żo o ni´┐Ża de la humanidad entera, podr´┐Ż jam´┐Żs ser lleno de vida y
de santidad perfecta delante de Dios, en la tierra y en el reino de los
cielos, hoy en d´┐Ża y por siempre, en la eternidad venidera.

Es m´┐Żs, fue por esta raz´┐Żn, que Lucifer y cada uno de sus ´┐Żngeles ca´┐Żdos,
comenzaron a perder sus vidas celestiales, delante de Dios y de su Esp´┐Żritu
Santo, porque Jesucristo ya no estaba en ellos. (Pues ninguno de ellos ya
no ten´┐Ża valor, como cuando fueron creados por la palabra de Dios. Pero
ahora, eran de la palabra del fruto prohibido del ´┐Żrbol de la ciencia del
bien y del mal, para mal eterno de sus esp´┐Żritus para siempre, en el
infierno, en donde mora la palabra de la gran mentira y la gran decepci´┐Żn.)

Por lo tanto, por m´┐Żs santos que hayan sido en sus esp´┐Żritus celestiales,
por muchos siglos en el reino de Dios, si Cristo ya no es parte de su
coraz´┐Żn y de sus vidas celestiales, entonces no tienen ning´┐Żn valor de
santidad, de perfecci´┐Żn y de amor delante de Dios y de sus huestes de
´┐Żngeles santos del reino. Y entonces ya no tienen raz´┐Żn alguna para seguir
viviendo sus vidas indiferentes, a la vida sagrada del Se´┐Żor Jesucristo, en
el reino de los cielos o en toda la tierra.

Es por eso, que Lucifer, sin Cristo en su vida, entonces ya no pensaba
bien, sino s´┐Żlo mentira (como si hubiese sido creado por las palabras de
mentira por un diablo m´┐Żs diablo que ´┐Żl mismo, su nombre inicuo, Lucifer).
Es m´┐Żs, Lucifer s´┐Żlo pensaba en su coraz´┐Żn perdido en las tinieblas de
exaltar su nombre inicuo m´┐Żs alto que el nombre sagrado de su Hijo amado,
el Se´┐Żor Jesucristo. Y como una tercera parte de los ´┐Żngeles del cielo
creyeron en sus corazones, de que Lucifer si pod´┐Ża exaltar su nombre inicuo
m´┐Żs alto que el nombre de su Creador, entonces tambi´┐Żn pecaron y se
perdieron eternamente y para siempre en las tinieblas de ´┐Żste horrendo
pecado mortal para cada uno de ellos, para la eternidad.

Pecado mortal de Lucifer y de sus ´┐Żngeles rebeldes, el cual ya no tiene
perd´┐Żn para Dios en su coraz´┐Żn santo, para ninguno de ellos, en toda su
creaci´┐Żn, en esta vida y en la venidera, tambi´┐Żn, para siempre. Entonces
habiendo dicho lo anterior, pues vemos claramente aqu´┐Ż, seres vivientes,
seres creados, por la palabra de Dios, que en su d´┐Ża fueron santos delante
de Dios, pero como rehusaron hacer la voluntad perfecta de Dios en sus
corazones, entonces se perdieron en sus profundas tinieblas, para abandonar
la vida santa del cielo por la del infierno candente y tormentoso.

Pues est´┐Ż es el mismo final de todo pecador y de toda pecadora, que ha
rehusado creer en su coraz´┐Żn en el nombre del Se´┐Żor Jesucristo y ni tampoco
le ha confesado con sus labios, para gloria y para honra infinita de
nuestro Padre Celestial que est´┐Ż en los cielos, por ejemplo. Ahora mis
estimado hermano y mi estimada hermana, si la voluntad perfecta de Dios,
por la cual te ha creado con sus manos santas, para que hoy en d´┐Ża viva tu
alma eterna, ha de ser para que recibas vida en abundancia en su Hijo
amado, viviendo en tu coraz´┐Żn, entonces ´┐Żqu´┐Ż esperas para dejarlo entrar en
tu vida? ´┐ŻQu´┐Ż es lo que no te deja hacer lo correcto delante de tu Dios y
Creador de tu alma viviente? ´┐ŻSer´┐Ż el esp´┐Żritu rebelde de Lucifer en tu
coraz´┐Żn? ´┐ŻO quiz´┐Żs sea tu coraz´┐Żn desobediente a su nombre santo,
Jesucristo?

Sea lo que sea, jam´┐Żs podr´┐Ża ser algo mayor o mejor que Dios, en todo lo
que es tu coraz´┐Żn hoy en d´┐Ża o en la eternidad. Por lo tanto, t´┐Ż mismo
tienes el poder y la voluntad propia de dejar a un lado, aquello que te
obstaculiza recibir a Jesucristo en tu coraz´┐Żn, para entonces hacerlo, en
un momento de fe y de oraci´┐Żn, en el nombre amado de Dios, el Se´┐Żor
Jesucristo, tu ´┐Żnico salvador de tu vida, para siempre. Y s´┐Żlo as´┐Ż entonces
t´┐Ż comiences a vivir tu vida, tal cual Dios te ha llamado, desde las
profundas tinieblas de la tierra y del m´┐Żs all´┐Ż, para que vivas delante de
´┐Żl y de sus huestes de ´┐Żngeles santos, en la tierra y en su nuevo reino de
los cielos, tambi´┐Żn, para siempre.

EL QUE SE OFRECE A SERVIRLE A OTRO, ESCLAVO DE ´┐ŻL ES

En verdad, en el nuevo reino de los cielos s´┐Żlo han de vivir, con Dios y
con sus huestes de ´┐Żngeles santos, los que aman a su ´┐Żrbol de vida eterna,
su Jesucristo, el Santo de Israel y de las naciones del mundo entero. Es
por eso, que el que vive por el pecado, entonces es siervo del mal eterno y
ciudadano o ciudadana perfecta del bajo mundo de los muertos, el infierno.
En otras palabras: ´┐ŻNo saben que cuando se ofrecen a alguien para
obedecerle como esclavos, son esclavos de aquel que obedecen, ya sea del
pecado para muerte o de la obediencia para justicia y vida eterna?

Pues entonces no sean como Ad´┐Żn y Eva en el para´┐Żso, por ejemplo, porque
desde el principio de la humanidad entera, ambos comenzaron a obedecer al
fruto prohibido del ´┐Żrbol de la ciencia, del bien y del mal, Lucifer,
cuando Dios mismo los hab´┐Ża llamado a obedecer tan s´┐Żlo al fruto de vida
eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, para que vivan. Para que entonces no s´┐Żlo Ad´┐Żn
y Eva viesen la nueva vida eterna en el para´┐Żso y en toda su nueva creaci´┐Żn
celestial, sino tambi´┐Żn cada uno de sus descendientes, en sus millares,
como t´┐Ż y yo hoy en d´┐Ża, en todo el reino de los cielos y por toda la
tierra, de nuestros d´┐Żas y de siempre, por ejemplo.

En otras palabras, tambi´┐Żn, podr´┐Żamos muy bien decir, y sin equivocarnos,
de que Dios hab´┐Ża creado al hombre, a la mujer, al ni´┐Żo y a la ni´┐Ża, ha ser
siervos y esclavos eternos de su ´┐Żrbol Viviente, su Hijo, el Se´┐Żor
Jesucristo, para que entonces viviesen eternamente, sin jam´┐Żs ver la
muerte, en la tierra ni menos en la eternidad. Porque nuestro Dios es un
Dios de vida y de los que viven y no de los muertos, de los que ser pierden
para siempre, para luego morir en su segunda muerte infinita, en el lago de
fuego, en el m´┐Żs all´┐Ż, por ejemplo.

Pero Ad´┐Żn jam´┐Żs entendi´┐Ż ´┐Żsta gran verdad infinita en su coraz´┐Żn, para
complacer a su Dios en cada una de sus palabras y en cada momento de su
vida santa, delante de ellos mismos y de sus millares de descendientes por
venir, en generaciones venideras del m´┐Żs all´┐Ż, por ejemplo, del para´┐Żso y
hasta de la tierra, de nuestros tiempos, tambi´┐Żn. Porque Dios hab´┐Ża creado
tanto a Ad´┐Żn como a cada hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera,
de hoy y de siempre, para que fuesen transformados "en siervos y esclavos
de la verdad y de la justicia infinita, de la vida eterna del reino de
Dios", s´┐Żlo posible en la vida sagrada de su Hijo, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!

Puesto que, sin el Se´┐Żor Jesucristo, en el coraz´┐Żn del ´┐Żngel del cielo o
del hombre del para´┐Żso o de la tierra, entonces no hay verdad alguna, ni
menos justicia infinita para agradar a nuestro Dios y Padre Celestial que
est´┐Ż en los cielos. Entonces para Dios, el ´┐Żngel sin Cristo es un diablo
(lo vemos en Lucifer y en sus ´┐Żngeles rebeldes, tambi´┐Żn); y, de la misma
manera, el hombre o la mujer sin Cristo es igual a un diablo (como Ad´┐Żn o
como Eva), para destrucci´┐Żn eterna, en su segunda muerte, en el lago de
fuego, que arde violentamente con azufre eterno.

Es por eso, que a nuestro Padre Celestial jam´┐Żs le ha agrado cuando ve al
hombre o a la mujer, por ejemplo, entregarse a otra gente para servirles,
como si fuesen sus esclavos personales para ayudar hacer m´┐Żs maldad y
pecados en contra de Dios y de la gente en la tierra. Porque Dios no los ha
creado en sus manos santas a ninguno de ellos, para que les sirvan a
quienes no le aman a ´┐Żl ni a su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo, sino todo
lo contrario.

Dios ciertamente los ha llamado, de las entra´┐Żas de la tierra, para que
sean santos, tan santos como ´┐Żl y como su Hijo amado, para que le sirvan
por siempre s´┐Żlo a ´┐Żl, en el reino de los cielos y en toda la tierra,
tambi´┐Żn, hoy en d´┐Ża y por siempre, en la eternidad venidera. Por esta
raz´┐Żn, mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas, no se entreguen a
las voluntades perdidas o de maldad de la gente que no ha conocido jam´┐Żs a
Dios en sus corazones, ni le han honrado con sus labios ni menos en sus
vidas.

Porque hay mucha gente, en el mundo, que solamente buscan el bien para
ellos, por capricho o por ego´┐Żsmo, y no para los dem´┐Żs o para glorificar a
Dios y a su Jesucristo en sus vidas. Y esto no es del Esp´┐Żritu de Dios, del
´┐Żrbol de la vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, sino del esp´┐Żritu de maldad
del fruto prohibido, del ´┐Żrbol de la ciencia, del bien del mal, Lucifer o
de alguno (o algunos) de sus ´┐Żngeles ca´┐Żdos, por ejemplo, para que la
maldad y el pecado se incremente en toda la tierra.

Por cuanto, el que ama a Dios, entonces siempre desea el bien para su vida
y para los dem´┐Żs tambi´┐Żn, no importando jam´┐Żs la persona (o personas) que
le rodeen, en cualquier momento de su vida o en cualquier lugar de toda la
tierra. Porque la verdad es que Dios est´┐Ż obrando en el coraz´┐Żn y en la
vida de aquel hombre o de aquella mujer, para alcanzar bendiciones
terrenales y celestiales para su vida y para la vida de los dem´┐Żs, tambi´┐Żn.

Y esto le agrada mucho al coraz´┐Żn santo de Dios y de sus ´┐Żngeles del reino
de los cielos, por ejemplo. Porque la verdad y la justicia infinita del
fruto de vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, el ´┐Żnico ´┐Żrbol de la vida de
todo ser viviente del cielo y de la tierra, entonces son propagadas y
engrandecidas en gran medida espiritual, para gloria y para honra infinita
de nuestro Padre Celestial que est´┐Ż en los cielos. Y esta acci´┐Żn de fe, en
el coraz´┐Żn de cada hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, de todas las familias de la
tierra, es lo que realmente hace que Dios mismo se mueva de su trono santo,
para acercarse m´┐Żs a la tierra y bendecir toda vida del hombre, para que
haya abundancia en su vida y no escasez.

Pues Dios se acerca as´┐Ż a la vida del hombre con el fin, de comenzar a
bendecir a todos sus siervos y a todas sus siervas fieles a ´┐Żl y al nombre
bendito de su ´┐Żrbol de vida, el Se´┐Żor Jesucristo, en todas las naciones de
la tierra, hasta que nadie se quede sin su bendici´┐Żn celestial y terrenal,
tambi´┐Żn. Porque aquel o aquella que a su Dios sirve, por medio del esp´┐Żritu
de fe, del nombre santo de Jesucristo, entonces lo bendice d´┐Ża y noche y
por siempre hasta que entr´┐Ż por fin a su lugar eterno, en el m´┐Żs all´┐Ż, en
su nueva ciudad celeste, La Gran Jerusal´┐Żn Celestial e Infinita del nuevo
reino de los cielos.

Es decir, para que le siga sirviendo m´┐Żs y m´┐Żs que antes en su vida por la
tierra, por ejemplo, en el esp´┐Żritu y en la verdad infinita de su fruto de
vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, su ´┐Żnico y verdadero salvador y maestro
de su nueva vida paradis´┐Żaca e infinita. Porque estos son los siervos y las
siervas que Dios ha creado para que le sirvan s´┐Żlo a ´┐Żl, en el esp´┐Żritu de
obediencia eterna de su Ley Viviente en sus corazones, como en el coraz´┐Żn
de su Jesucristo o como en el coraz´┐Żn de cada ´┐Żngel, arc´┐Żngel, seraf´┐Żn,
querub´┐Żn y dem´┐Żs seres santos de su reino celestial, por ejemplo.

EL RESUMEN DEL EVANGELIO: ES TEMER A DIOS Y A SU LEY ETERNA

La verdad es que, como lo fue con los antiguos, lo es tambi´┐Żn hoy en d´┐Ża
con todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, de la humanidad entera, de que tenemos
que amar a nuestro Creador sobre todas las cosas, en nuestras vidas y en la
vida de los dem´┐Żs, tambi´┐Żn. Porque el que no ama a su hermano ha quien ve,
entonces como podr´┐Ż amar verdaderamente a quien jam´┐Żs ha visto, es decir, a
nuestro Padre Celestial, a Dios. Es decir, tambi´┐Żn, que el resumen del
discurso o´┐Żdo del evangelio de Dios y de Jesucristo, desde los d´┐Żas del
para´┐Żso y hasta nuestros tiempos en la tierra, es: Temer a Dios y guardar
su nombre y su palabra, pues esto es el todo del hombre, en su vida por la
tierra y posteriormente en el para´┐Żso, por ejemplo.

Porque Dios mismo traer´┐Ż a juicio toda acci´┐Żn, junto con todo lo escondido,
sea bueno o sea malo, para que sea juzgada bajo la luz de la verdad y de la
justicia infinita de su ´┐Żrbol de vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo. Por eso,
es honrado guardar el nombre de Dios junto con su palabra santa en nuestros
corazones, para que sus bendiciones y los dones sobrenaturales de su
Esp´┐Żritu Santo siempre est´┐Żn operando, para bien de cada uno de nosotros y
de nuestros familiares, tambi´┐Żn, en todos los lugares del mundo y aun hasta
en el m´┐Żs all´┐Ż, en el cielo.

Visto que, en el esp´┐Żritu del temor de Dios es que realmente vencemos al
miedo del pecado y de sus muchos males eternos tambi´┐Żn, como enfermedades y
sus muertes terribles en la tierra y en el m´┐Żs all´┐Ż. Es decir, tambi´┐Żn, de
que nosotros no tenemos que haber vivido como los antiguos, por ejemplo, en
el pasado o en el m´┐Żs all´┐Ż, para derrotar a cada una de las profundas
tinieblas de Lucifer, que se lancen en contra de nosotros, para hacernos
alg´┐Żn mal, porque le servimos a Dios.

O m´┐Żs aun, porque sus primeros enemigos, en el para´┐Żso y en la tierra,
tambi´┐Żn, han sido desde siempre cada unos de los descendientes de Ad´┐Żn, por
ejemplo, por tan s´┐Żlo haber sido formados por las manos de Dios, en la
imagen y conforme a la semejanza perfecta, del ´┐Żrbol de vida, del reino de
los cielos, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo! Y si nosotros tenemos un enemigo tan
cruel, sin coraz´┐Żn humano en su pecho, y que tiene el talento de matar a
sangre fr´┐Ża a quien sea, porque simplemente no es de su agrado, entonces
tenemos que vivir siempre con el nombre del Se´┐Żor Jesucristo y con los
dones sobrenaturales de su Esp´┐Żritu Santo, para protegernos y defendernos,
por siempre.

Para defendernos a capa y a espada de cada uno de sus ataques espirituales
e inhumanos, hasta el fin, hasta que entremos de lleno a la presencia santa
de nuestro Padre Celestial y de su ´┐Żrbol de vida eterna, el Se´┐Żor
Jesucristo, que est´┐Ż en su nuevo reino de los cielos, por ejemplo, como La
Nueva Jerusal´┐Żn Santa y Eterna. Es por esta raz´┐Żn, que nuestro Dios siempre
nos ha dado primero de su Esp´┐Żritu Santo, desde los primeros d´┐Żas del
g´┐Żnesis de todas las cosas, en el para´┐Żso y por toda la tierra, tambi´┐Żn,
como g´┐Żnesis 1:3, por ejemplo.

Para que entonces nosotros estemos saturados de sus muchos dones
espirituales y poderes sobrenaturales, para derrotar una y otra vez y hasta
el fin, a cada uno de los ataques y artima´┐Żas de Lucifer y de nuestros
enemigos habituales, tambi´┐Żn, en el para´┐Żso y en todos los lugares de la
tierra, de nuestros tiempos y de siempre. Porque nosotros ya hemos vencido
al maligno con todos sus males eternos, en la tierra y en el m´┐Żs all´┐Ż
tambi´┐Żn, si tan s´┐Żlo creemos en nuestros corazones a su Hijo amado y as´┐Ż
confesamos su nombre santo, delante de nuestro Padre Celestial y de su
Esp´┐Żritu Santo, tambi´┐Żn, por ejemplo.

Por eso, el cumplimiento de toda predicaci´┐Żn del evangelio, de boca de los
antiguos profetas, hombres y mujeres, ministros y siervos eternos, de Dios
y de su Jesucristo, de nuestros tiempos y de siempre, por ejemplo, es de
que si tan s´┐Żlo hacemos la voluntad de Dios, en nuestros corazones y en
nuestras almas vivientes, tambi´┐Żn, entonces no moriremos jam´┐Żs. En
realidad, viviremos por siempre para ver la vida y con sus muchas
bendiciones celestiales del m´┐Żs all´┐Ż, si tan s´┐Żlo recibimos a su Hijo amado
en nuestras vidas, para cumplir toda verdad y toda justicia infinita de su
Ley Viviente, la Ley de Mois´┐Żs y de la humanidad, la cual el Se´┐Żor
Jesucristo recibi´┐Ż en su d´┐Ża en Israel.

Y, el Se´┐Żor Jesucristo la recibi´┐Ż en su d´┐Ża de los israel´┐Żes, por ejemplo,
por nacimiento santo, para cumplirla y honrarla eternamente y para siempre,
no tanto en su vida, sino en la vida celestial de Ad´┐Żn y de cada uno de sus
descendientes, en sus millares, por todos los lugares de la tierra, de
nuestros d´┐Żas y de siempre. Porque s´┐Żlo Jesucristo pod´┐Ża cumplir la Ley, en
el coraz´┐Żn de Ad´┐Żn, si tan s´┐Żlo le hubiese obedecido en sus primeros d´┐Żas
de vida, en el para´┐Żso, para que comiencen a ver la vida y no la muerte,
como sucede hoy en d´┐Ża, en toda la tierra, en donde Jesucristo no es el
Se´┐Żor o salvador de muchos, desdichadamente.

Por esta raz´┐Żn, es siempre muy apropiado honrar al Hijo amado de Dios en
nuestros corazones, para que d´┐Żas buenos vengan por siempre a nuestras
vidas, en la tierra y en el cielo, tambi´┐Żn, como en la nueva gran ciudad
eterna del gran rey Mes´┐Żas, el Santo de Israel y de la humanidad entera, ´┐Ż
el Se´┐Żor Jesucristo! Porque s´┐Żlo el Se´┐Żor Jesucristo, el ´┐Żrbol de vida y de
salud eterna, es la obediencia perfecta de los corazones de los ´┐Żngeles y
as´┐Ż tambi´┐Żn de los corazones del hombre y de la mujer de fe, de su nombre
glorioso, para Dios y para su Esp´┐Żritu Santo, en toda la vida santa del
reino de los cielos, para siempre.

LA MISERICORDIA DE DIOS ES PARA LA ETERNIDAD

Entonces la misericordia de nuestro Padre Celestial es desde la eternidad y
hasta la eternidad, sobre los que le temen y aman a su Jesucristo de todo
coraz´┐Żn; por ello, su justicia divina ha de ser por siempre sobre los hijos
de sus hijos, sobre los que guardan su pacto y se acuerdan de sus
mandamientos, para ponerlos por obra. Porque el esp´┐Żritu de temor de su
Hijo amado, en el coraz´┐Żn del hombre, de la mujer, del ni´┐Żo y de la ni´┐Ża de
toda la tierra, es lo que siempre ha movido a Dios a misericordia, desde
siempre, desde los primeros d´┐Żas de la antig´┐Żedad y hasta nuestros tiempos,
para amar y bendecir.

Es decir, para bendecir y para redimir a cada uno de ellos, seg´┐Żn sea su
amor y su reverencia para con su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo, en sus
corazones y en su diario vivir por toda la tierra. Por lo tanto, la
misericordia de Dios muere delante del hombre pecador o delante de la mujer
pecadora, si es el nombre del Se´┐Żor Jesucristo ya no vive en su coraz´┐Żn, ni
se menciona en sus labios, por ejemplo.

Esto fue precisamente lo que le ocurri´┐Ż a Lucifer y a cada uno de sus
´┐Żngeles ca´┐Żdos, por ejemplo, cuando viv´┐Żan en paz con Dios y con su
Esp´┐Żritu Santo, en el reino de los cielos. Porque el nombre santo del Se´┐Żor
Jesucristo ya no estaba en ninguno de sus corazones, como en el principio o
como desde los primeros d´┐Żas de su creaci´┐Żn, por ejemplo, por la palabra de
Dios, en el reino de los cielos, sino que ahora el nombre inicuo de Lucifer
reinaba en ellos y en sus mentes perdidas, tambi´┐Żn.

Por lo tanto, cuando Lucifer y sus seguidores pecaron, al tratar de exaltar
su nombre inicuo, m´┐Żs alto que el hombre del Se´┐Żor Jesucristo, en la tierra
santa del reino de Dios, la cual ha conocido desde siempre, s´┐Żlo del
esp´┐Żritu de amor y de lealtad del ´┐Żrbol de la vida eterna, entonces Dios no
quiso jam´┐Żs perdonar su pecado. Dios realmente cerro su coraz´┐Żn para con
cada uno de ellos, por culpa de su gran maldad eterna, de haber tratado de
reemplazar en el cielo y en la tierra, tambi´┐Żn, un nombre tan santo y tan
sublime, como lo ha sido (y lo ha de ser) por siempre, el nombre del Se´┐Żor
Jesucristo, por un nombre si amor alguno.

Porque s´┐Żlo en el nombre del Se´┐Żor Jesucristo es que realmente hay verdad y
justicia infinita, de grandes poderes y de majestuosas justicias
sobrenaturales, para bendecir y para redimir a todo ser creado, por la
palabra y por las manos de Dios, como los somos nosotros en toda la tierra,
descendientes directos del para´┐Żso, de Ad´┐Żn y Eva, por ejemplo. Por esta
raz´┐Żn, Dios no quiso castigar eternamente y para siempre al pecado de Ad´┐Żn
y de Eva, en el d´┐Ża que comieron del fruto prohibido del ´┐Żrbol de la
ciencia, del bien y del mal, sino que Dios se mantuvo firme en su
misericordia y les hablo con amor y con su justicia infinita, para que
siguiesen viviendo.

Amor y justicia sobrenatural, como la gracia salvadora e infinita de Dios,
s´┐Żlo posible en la vida gloriosa de su ´┐Żrbol de vida eterna, su Hijo amado,
el Se´┐Żor Jesucristo, en el coraz´┐Żn del hombre y de la mujer penitente. Y
cuando Dios le hablaba a Ad´┐Żn, en su ira, por haber hecho lo malo, al comer
del fruto prohibido, entonces tambi´┐Żn vio en el coraz´┐Żn de Ad´┐Żn, de que ´┐Żl
si amaba a su ´┐Żrbol de vida eterna, su salvador, el Se´┐Żor Jesucristo; y,
por tanto, decidi´┐Ż perdonarlo, pero no pudo dejarlo sin su castigo justo
ante ´┐Żl mismo.

Es decir, que Dios no fue tan fuerte en contra de Ad´┐Żn ni de ninguno de sus
descendientes, como Eva, por ejemplo, en aquella hora de juicio en el
para´┐Żso, sino que se mantuvo firme en su amor y en su misericordia, para
volverles a dar una oportunidad m´┐Żs, para ver la vida eterna, en su nuevo
m´┐Żs all´┐Ż celestial. Y ´┐Żste nuevo m´┐Żs all´┐Ż celestial que Dios ya tenia
planeado en su coraz´┐Żn formarlo en el futuro, era la nueva ciudad celestial
de su ´┐Żrbol de vida eterna o de su gran rey Mes´┐Żas, el Santo de Israel y de
la humanidad entera, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!

Porque en ´┐Żsta ciudad infinita, con nuevas tierras y nuevos cielos, ha de
ser para Dios manifestar su gran amor y misericordia eterna hacia cada uno
de sus descendientes, comenzando con Ad´┐Żn, a quien amo primero, en el d´┐Ża
de su formaci´┐Żn, para luego traer a la vida eterna a sus hijos e hijas, de
la nueva humanidad celestial. Y en ´┐Żsta gran ciudad, de tierras y de cielos
sant´┐Żsimos, Dios mismo manifestara en su d´┐Ża cada uno de sus frutos de su
misericordia infinita, la cual siempre existido en su coraz´┐Żn, desde
tiempos inmemoriales, como desde los primeros d´┐Żas de la eternidad, por
ejemplo, si se pudiese decirlo as´┐Ż, cuando creaba su reino, junto con sus
´┐Żngeles sant´┐Żsimos.

Y estos frutos de la misericordia infinita de nuestro Padre Celestial han
de ser muchos, como por ejemplo, nuestro Dios mismo nos ha de entregar
mansiones con calles de oro, en donde hemos de vivir por los siglos de los
siglos con ´┐Żl, gozando por siempre de la belleza infinita de su
misericordia hacia cada uno de nosotros. Por tanto, viviremos con Dios, en
estos nuevos lugares gloriosos, s´┐Żlo con el prop´┐Żsito de honrarle y de
exaltarle por siempre, por habernos perdonado nuestros pecados y
transgresiones, para entonces entregarnos una salvaci´┐Żn tan grande y tan
gloriosa, que s´┐Żlo su ´┐Żrbol de vida eterna, la pod´┐Ża alcanzar para el
coraz´┐Żn y para el alma viviente de todo hombre.

Es decir, una salvaci´┐Żn tan perfecta y tan honrada, ´┐Żnicamente alcanzada
por la vida gloriosa de nuestro Se´┐Żor Jesucristo para el coraz´┐Żn y para el
alma viviente de cada hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera,
comenzando con Ad´┐Żn y Eva, por ejemplo, para su nueva vida infinita y su
nuevo reino celestial, en el m´┐Żs all´┐Ż. Y ´┐Żsta misericordia infinita de Dios
y de su Jesucristo ha llegado a nuestros corazones y a nuestras vidas,
tambi´┐Żn, por amor a los antiguos, para que se cumpla en todos nosotros, de
los que hemos recibido el nombre santo de su Hijo amado, el Se´┐Żor
Jesucristo, cada una de sus buenas promesas celestiales, para gloria de su
nombre santo.

Promesas de bendici´┐Żn y de salvaci´┐Żn eterna, que Dios mismo ha hecho hacia
cada uno de todos nosotros, en todos los lugares de la tierra para que
entonces entremos a su nueva vida infinita, en su nuevo reino celestial,
sin ning´┐Żn problema alguno, ni menos con el esp´┐Żritu rebelde del pecado de
Lucifer o de sus ´┐Żngeles ca´┐Żdos. Porque en la nueva vida santa e infinita
del nuevo reino de los cielos, cada uno de nosotros, en nuestros millares,
de todas las naciones de la tierra, realmente ha de vivir en "la perfecta
obediencia" de la Ley de Dios y de Mois´┐Żs, cumplida y eternamente honrada
en la vida gloriosa de su Hijo amado, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!

EL MUNDO MUERE CON SUS COSAS, PERO SU VERDAD PERMANECE SIEMPRE

Por lo tanto, habiendo dicho lo anterior, como el mundo est´┐Ż pasando y sus
deseos, tambi´┐Żn; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para
siempre, en la tierra y en el para´┐Żso. Es decir, de que despu´┐Żs que se haya
vivido, todo lo que se haya de vivir en la tierra, entonces s´┐Żlo
permanecer´┐Ż la verdad y la justicia infinita, de Dios y de su gran rey
Mes´┐Żas, el Se´┐Żor Jesucristo, en el coraz´┐Żn de cada hombre, mujer, ni´┐Żo y
ni´┐Ża de la nueva humanidad celestial.

Y todo lo dem´┐Żs ha de seguir su curso de perdici´┐Żn eterna, sin Cristo y sin
vida, en el m´┐Żs all´┐Ż, como en el bajo mundo del infierno o aun peor la
segunda muerte final para todo ser que haya vivido, en el cielo o en la
tierra, sin haber jam´┐Żs recibido el nombre del Se´┐Żor Jesucristo en su
coraz´┐Żn. Y esto es muy doloroso para nuestro Dios, porque muchos se han de
perder eternamente y para siempre, en el m´┐Żs all´┐Ż, por no haber amado y
obedecido al Se´┐Żor Jesucristo en sus corazones, ni por haber besado su
nombre santo con sus corazones y con sus labios, por ejemplo.

Algo que, por cierto, Dios siempre esperaba de Ad´┐Żn y de Eva, en el
para´┐Żso, por ejemplo, pero no lo hicieron, por culpa de unas pocas palabras
mentirosas en contra de ´┐Żl, su ´┐Żnico redentor de sus almas viviente, en el
para´┐Żso. (Porque Ad´┐Żn y cada uno de sus descendientes, en sus millares, en
toda la creaci´┐Żn, como Eva, por ejemplo, tenia que ser redimido por el
´┐Żrbol de la vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, aunque estuviese viviendo con
su Dios y Fundador de su vida celestial, en el para´┐Żso del reino de los
cielos.)

Y como Ad´┐Żn ni Eva lo hizo, en el d´┐Ża que Dios los llamo para que lo
hiciesen as´┐Ż, entonces tuvieron que morir en sus pecados ante ´┐Żl y ante sus
huestes celestiales del reino, hasta que finalmente besaron al ´┐Żrbol de la
vida, con sus mismos cuerpos, secos y sin vida, sobre la cima de la roca
eterna. Por eso, mi estimado hermano y mi estimada hermana, el llamado de
nuestro Padre Celestial ha sido para ti, desde los primeros d´┐Żas de la
antig´┐Żedad, mucho antes que fueses formado en sus manos santas, en su
imagen y conforme a su semejanza celestial, para que le obedezcas s´┐Żlo a
´┐Żl, en su Jesucristo. (Porque te aseguro que si aun vivieses en el para´┐Żso
tu vida celestial, aun as´┐Ż tendr´┐Żas que "comer y beber" del ´┐Żrbol de tu
vida eterna, el Se´┐Żor Jesucristo, para que entonces puedas seguir viviendo
tu vida normal, en el para´┐Żso o en el reino de los cielos, por ejemplo, o
hasta en la tierra, de nuestros d´┐Żas, tambi´┐Żn.)

Porque todo aquel que cree en Jesucristo, entonces tambi´┐Żn le est´┐Ż creyendo
verdaderamente a ´┐Żl, al Dios y Fundador del cielo y de la tierra, para
bendici´┐Żn y para salvaci´┐Żn, en la tierra y en su nueva eternidad venidera,
de su nuevo reino celestial, en el m´┐Żs all´┐Ż de su Esp´┐Żritu Santo y de su
humanidad infinita, redimida por sangre. Por eso, sin esperar m´┐Żs, es mejor
obedecer a Dios, por medio de su Jesucristo, antes que obedecer al hombre
pecador o a la mujer pecadora, de toda la tierra, para no caer en pecado
mortal ante Dios y ante su Esp´┐Żritu Santo, por ejemplo, en nuestros
corazones y en nuestras vidas por la tierra.

Porque en el hombre no hay verdad ni justicia alguna en su coraz´┐Żn ni en
toda su vida, por m´┐Żs honorable que sea o por m´┐Żs santa que sea, como Ad´┐Żn
o los ´┐Żngeles, a no ser que se arrepienta de su pecado y reciba al Se´┐Żor
Jesucristo, para que entonces pueda comenzar a vivir la vida eterna. Es
decir, para que entonces comience a existir vida en abundancia en todo su
ser, para gloria y para honra infinita de nuestro Padre Celestial que est´┐Ż
en los cielos.

Ya que, nuestro Dios se glorifica y se siente muy honrado en su coraz´┐Żn
sagrado, cuando ve que el coraz´┐Żn del hombre tiene vida, la vida sagrada de
su Jesucristo, para seguirla viviendo eternamente y por siempre, desde sus
d´┐Żas de vida por la tierra y hasta entrar de lleno en su nuevo lugar
eterno, en el reino de los cielos. Por lo tanto, todas las cosas han de
pasar, como el pecado, para no volverlos a ver ni o´┐Żr jam´┐Żs, sino que s´┐Żlo
ha de seguir el curso de la vida infinita, de Dios y de su ´┐Żrbol de vida
eterna.

Y de estos han de ser, en sus millares, de todos los descendientes de Ad´┐Żn,
s´┐Żlo de los que hayan honrado a su Dios en sus corazones y en sus vidas: al
recibir al Se´┐Żor Jesucristo, como su ´┐Żnico y suficiente salvador de sus
vidas, para siempre. Porque en el reino celestial, como en la nueva ciudad
de Dios y de su gran rey Mes´┐Żas, La Jerusal´┐Żn Infinita, s´┐Żlo existir´┐Ż
eternamente el esp´┐Żritu y la vida obediente a Dios, a su Ley y a su fruto
de vida eterna, Jesucristo, en el coraz´┐Żn de cada ´┐Żngel, hombre, mujer,
ni´┐Żo y ni´┐Ża, redimido por su fe, en Cristo.

CONOCEREMOS A DIOS, SI TAN S´┐ŻLO HONRAMOS SUS MANDAMIENTOS

Pues en esto sabemos muy bien, que nosotros le hemos conocido a nuestro
Padre Celestial: en que guardamos sus mandamientos, en lo profundo de
nuestros corazones, al retener con gran amor extraordinario e incre´┐Żble: el
nombre sagrado de su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo. Porque el Se´┐Żor
Jesucristo es "la obediencia perfecta al cumplimiento y a la honra m´┐Żs
sublime de la Ley de Dios", en el coraz´┐Żn de Dios, de su Esp´┐Żritu Santo, de
sus ´┐Żngeles y de todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, de la humanidad entera.

Por lo tanto, el que dice: "Yo le conozco" y no guarda las palabras de su
Ley Bendita, entonces se miente a s´┐Ż mismo; y, por ello, la verdad, de
ninguna manera est´┐Ż en su coraz´┐Żn o en ning´┐Żn lugar de su vida en ´┐Żl o en
ella, por ejemplo. Pero en el que guarda su palabra, honrado la Ley con el
nombre de Jesucristo en su coraz´┐Żn, entonces en ´┐Żste verdaderamente el amor
de Dios ha sido perfeccionado, para comenzar a vivir la vida eterna delante
de su Padre Celestial y de sus huestes de ´┐Żngeles santos, en la tierra y en
el reino del cielo, tambi´┐Żn, para siempre.

Por esto, sabemos que estamos en ´┐Żl, por la obediencia perfecta a su Ley
Santa, quien es su Hijo amado, vive en nuestros corazones y en nuestras
almas vivientes, hoy en d´┐Ża y por siempre, en la eternidad venidera de su
nuevo reino celestial. Por esta raz´┐Żn, el que dice que cree en ´┐Żl, entonces
debe caminar por la tierra, como ´┐Żl camin´┐Ż, con el nombre de Dios en su
coraz´┐Żn, para que las bendiciones celestiales y terrenales, no s´┐Żlo
sobreabunden en su vida, sino tambi´┐Żn en la de los dem´┐Żs, como a los suyos
y amistades en general.

Puesto que, Dios desea que su bendici´┐Żn, de perd´┐Żn y de vida eterna, llegue
al coraz´┐Żn de todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża de la humanidad entera, sin
jam´┐Żs hacer excepci´┐Żn de persona alguna. Porque su nuevo reino celestial
est´┐Ż compuesto para todo ´┐Żngel y todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, fiel a
´┐Żl, su Dios y Creador, por medio de la vida y de la gran obra sobrenatural
de su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo.

Obra extraordinaria, con derramamiento de sangre santa, la cual lleva acabo
Dios mismo con la vida de su ´┐Żnico Hijo, en cumplimiento a la profec´┐Ża de
Abraham e Isaac, su hijo, sobre la cima de la roca eterna, en las afueras
de Jerusal´┐Żn, en Israel, para establecer de una vez por todas y para
siempre: la obediencia eterna a Dios. Y esta obediencia sobrenatural a
Dios, por medio del holocausto de la sangre santa, de su Hijo amado, ha
sido para no s´┐Żlo ponerle fin al pecado y a la rebeli´┐Żn, sino para hacer de
todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Ża, "obediente a su Dios y a su ´┐Żrbol de vida
infinita", ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!

Por lo tanto, el que tiene al Se´┐Żor Jesucristo en su coraz´┐Żn y as´┐Ż lo
confiesa con sus labios, entonces el esp´┐Żritu de amor de Dios est´┐Ż en ´┐Żl o
en ella, para seguir viviendo su vida, en la tierra y en el m´┐Żs all´┐Ż,
tambi´┐Żn. Como en su nuevo lugar del reino de Dios, por ejemplo, como la
ciudad santa del gran rey Mes´┐Żas, la Jerusal´┐Żn Gloriosa, en donde s´┐Żlo el
amor a la Ley ha de vivir en el coraz´┐Żn de los ´┐Żngeles y de los hombres y
mujeres de la humanidad entera, para agradar a Dios por siempre, en su
nueva vida celestial.

Porque la verdad es que el que no ama a la Ley de Dios y de Mois´┐Żs en su
coraz´┐Żn, entonces no podr´┐Ż jam´┐Żs amar a Jesucristo, ni a su Esp´┐Żritu Santo,
delante de nuestro Padre Celestial, en la tierra, ni menos en el para´┐Żso o
en el nuevo reino de los cielos. Y este fue el pecado de Ad´┐Żn y Eva, en el
cielo, por ejemplo, ante Dios y sus huestes celestiales. Porque el que no
tiene el amor a la palabra de la Ley, cumplida en su coraz´┐Żn y en toda su
alma viviente, tambi´┐Żn, entonces no podr´┐Ż jam´┐Żs tener en su esp´┐Żritu
humano: el verdadero esp´┐Żritu de amor, para amar por siempre a Dios y a
todas sus cosas, de su nueva ciudad celestial e infinita del cielo, por
ejemplo.

Y esto es muerte eterna, para aquel pecador o para aquella pecadora ante
los ojos de nuestro Padre Celestial que sentado en su trono santo, siempre
esperando que todo hombre, mujer, ni´┐Żo y ni´┐Żo, se llene su vida del
esp´┐Żritu obediente de la vida misma de su Jesucristo, como es el caso en
los ´┐Żngeles celestiales, de su reino eterno. Porque Dios jam´┐Żs ha deseado
la muerte de nadie, ni de ´┐Żngel ni de hombre, sino la vida celestial e
infinita de su Hijo amado, el Se´┐Żor Jesucristo, el ´┐Żnico ´┐Żrbol de vida para
el coraz´┐Żn y para el alma viviente de todo ´┐Żngel, de todo hombre y de toda
mujer fiel, a su palabra y a su nombre santo.

OBEDECER A JES´┐ŻS, PARA DIOS ES MEJOR QUE TODOS LOS SACRIFICIOS

Es por esta raz´┐Żn, que Samuel, por ejemplo, en su d´┐Ża pregunt´┐Ż francamente
al pueblo de Dios: --´┐ŻSe complace tanto nuestro Padre Celestial en los
holocaustos y en los sacrificios de sus manos, como en que la palabra de su
coraz´┐Żn y de su Ley, sean obedecidas por todos? Ciertamente el obedecer es
mejor que los sacrificios de la humanidad entera, y el prestar atenci´┐Żn a
su palabra y a su nombre santo, es mejor que las delicias de los carneros
de los holocaustos de d´┐Ża y noche, les aseguraba Samuel a los hebreos.

Porque todo sacrificio o holocausto de las manos de los hombres, si no es
honrada en la vida gloriosa del "Cordero Escogido de Dios y de Mois´┐Żs",
antes o despu´┐Żs del supremo sacrificio del Se´┐Żor Jesucristo, sobre la cima
de la roca eterna, en las afueras de Jerusal´┐Żn, en Israel, entonces no
tiene ning´┐Żn valor, en la vida del hombre. En verdad, es totalmente
imposible que tenga alg´┐Żn valor espiritual para Dios, el sacrificio del
hombre, sin la sangre del "Cordero Escogido de Dios", el Se´┐Żor Jesucristo,
en la tierra, ni menos en el reino de los cielos, para bendecir y
salvaguardar su alma viviente de todo hombre de la tierra, de hoy en d´┐Ża y
de siempre, por ejemplo.

Visto que, en los d´┐Żas de la antig´┐Żedad, los sacrificios de ovejas,
corderos, vacas y dem´┐Żs animales escogidos especialmente para los
holocaustos diarios a Dios sobre su altar, eran santificados, no s´┐Żlo por
honrar y obedecer a la palabra de Dios, sino por su nombre y por la vida
misma del gran "Cordero Celestial", el Hijo de David, el Cristo. Porque lo
que "verdaderamente santificaba los miles de sacrificios", que Israel le
ofrec´┐Ża a Dios d´┐Ża y noche, de manos de sus familias hebreas, era la
presencia gloriosa del gran rey Mes´┐Żas, el Santo de Israel y de la
humanidad entera, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo!; y Israel viv´┐Ża d´┐Ża y noche por
´┐Żsta gran bendici´┐Żn sobrenatural en la vida de sus gent´┐Żos.

Por lo tanto, Dios ve´┐Ża con gran agrado de su coraz´┐Żn, a cada uno de los
sacrificios de Israel, para alcanzar el perd´┐Żn de sus pecados y para
recibir todas sus bendiciones que necesitaban en sus vidas, para seguir
caminando victoriosos sobre sus enemigos por el desierto, hasta entrar a la
nueva vida mesi´┐Żnica, de la tierra escogida de Cana´┐Żn. Porque la verdad es
que si Israel no hubiese comenzado a ofrecer sus sacrificios a su Dios y
Fundador de sus familias, en la tierra de su cautividad, Egipto, o por su
camino a la tierra prometida de Israel, por el desierto, entonces jam´┐Żs
hubiesen llegado a existir, como naci´┐Żn, hasta el d´┐Ża de hoy, por ejemplo.

Pero gracias a Dios y a cada uno de los sacrificios de los corderos y de
los carneros de las manadas de Israel, sobre el altar de Dios, en el nombre
glorioso del gran rey Mes´┐Żas, el Santo de Israel, entonces hoy en d´┐Ża viven
para alcanzar la bendici´┐Żn y la vida eterna del Fundador de su naci´┐Żn
eterna. Y es por ´┐Żsta fe sobrenatural, de los millares de sacrificios que
los hebreos ejecutaron, comenzando con el de Mois´┐Żs, en Egipto y por su
desierto, por ejemplo, para obedecer al llamado de Dios, para que se cumpla
su voluntad perfecta en cada uno de ellos, para vida y salud eterna, no
s´┐Żlo para Israel, sino para la humanidad entera.

Y esta voluntad perfecta de Dios, para con cada uno de los hebreos y de las
hebras y as´┐Ż tambi´┐Żn para todas las familias del mundo entero, fue de que
su Hijo amado llegase a ser una gran realidad en sus corazones y en sus
vidas, tambi´┐Żn, para que sus pecados les sean perdonados y no mueran jam´┐Żs.
Porque sin el primer sacrificio de Mois´┐Żs, por ejemplo, en la tierra de
Egipto, entonces los hebreos hubiesen seguido viviendo en las profundas
tinieblas de sus pecados, para luego morir en las manos de sus enemigos,
para perderse definitivamente entre las tinieblas del m´┐Żs all´┐Ż, sin Cristo
y sin esperanza de vida eterna en sus corazones, para siempre.

Y Dios no quer´┐Ża ´┐Żste terrible mal para Israel, ni para ning´┐Żn hombre o
mujer de la humanidad entera, sino todo lo contrario. Dios quer´┐Ża que todos
ellos fuesen perdonados de sus pecados, por el sacrificio perfecto de la
sangre gloriosa de su Jesucristo, sobre su altar celestial de la roca
eterna, en las afueras de Jerusal´┐Żn, en su tierra escogida, para ponerle
fin al pecado de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y
reinos de la humanidad entera, comenzando con Israel.

Entonces Israel se libro del mal eterno, de sus enemigos antiguos, por
ejemplo, porque Mois´┐Żs oy´┐Ż la voz de aquel que le hablaba desde la zarza
que ard´┐Ża sobre el Sina´┐Ż y le obedeci´┐Ż; le obedeci´┐Ż de coraz´┐Żn y a ciegas
tambi´┐Żn, sin saber nada de ´┐Żl, hasta que el Esp´┐Żritu de Dios se lo
manifestase a su vida. Y por ´┐Żsta obediencia a la voz de aquel que le
hablaba de entre el fuego de la zarza que ard´┐Ża, pero no hacia da´┐Żo alguno
a nada ni a nadie, entonces Mois´┐Żs pudo prof´┐Żticamente, hasta cierto grado
espiritual, finalizar el primer sacrificio, como el de Abraham y de Isaac
sobre el Moriah, por ejemplo, para complacer a Dios.

Y s´┐Żlo as´┐Ż entonces abrir las puertas de la libertad para Israel en Egipto
y por su desierto candente y sumamente peligroso para toda vida humana,
hasta que por fin entren en la tierra prometida de Cana´┐Żn, Israel. Para que
en los d´┐Żas posteriores ver cara a cara, aquel que le hab´┐Ża hablado a
Mois´┐Żs, desde la zarza y el fuego: S´┐Żlo liberaci´┐Żn eterna para sus almas
sufridas bajo el yudo de sus verdugos eternos, para que caminasen por el
desierto en contra de la voluntad, de Lucifer y de sus enemigos eternos.

Enemigos que lucharon con sus ej´┐Żrcitos en contra de Israel d´┐Ża y noche,
para que no llegasen a la tierra prometida y se encontrasen con su ´┐Żrbol de
vida eterna, el Hijo de David, el gran rey Mes´┐Żas de sus vidas y de la vida
eterna del m´┐Żs all´┐Ż, de la nueva ciudad celestial, La Gran Jerusal´┐Żn Santa
e Infinita. Entonces tanto como Mois´┐Żs y como Israel en general,
obedecieron a la voz del Se´┐Żor Jesucristo, cuando les hablaba desde la
zarza ardiente sobre el Sina´┐Ż, y s´┐Żlo entonces comenzaron a ser hechos
libres de sus pecados y de sus condenas eternas, tambi´┐Żn, para comenzar a
ver la vida paradis´┐Żaca, en la tierra y en la Jerusal´┐Żn Celestial, tambi´┐Żn.

Y esto es lo mismo que hoy en d´┐Ża, cada uno de nosotros, en todos los
lugares de la tierra, tiene que hacer para comenzar a obedecer, a la voz de
Dios, que se levanto para entrar al coraz´┐Żn de Mois´┐Żs y de todo hombre de
la humanidad entera, desde la zarza que ard´┐Ża sobre la cima del Sina´┐Ż. La
zarza que ard´┐Ża con fuego celestial, que no quemaba nada en su derredor,
pero si nuestros pecados y sus muchas tinieblas, para trasladarnos de la
tierra de la muerte, a la tierra de la luz m´┐Żs brillante que el sol y llena
de vida eterna del ´┐Żrbol de la vida, el Se´┐Żor Jesucristo, el ´┐Żnico posible
salvador del mundo.

DE LARGA VIDA SON LOS QUE AMAN LA LEY, DE DIOS Y DE SU JESUCRISTO

Por esta raz´┐Żn, mi estimado hermano y mi estimada hermana, no te olvides
jam´┐Żs de la palabra y del nombre bendito del Se´┐Żor Jesucristo en tu
coraz´┐Żn; y, adem´┐Żs, esconde en tu coraz´┐Żn tambi´┐Żn los mandamientos sagrados
de la vida eterna de la Ley viviente, del reino de los cielos. Porque
abundancia de d´┐Żas y a´┐Żos de vida y bienestar te ser´┐Żn aumentada por su
esp´┐Żritu de vida y de salud eterna en la tierra, as´┐Ż como en el cielo con
sus ´┐Żngeles, pues as´┐Ż tambi´┐Żn contigo y con los tuyos, si tan s´┐Żlo le eres
fiel a sus decretos en tu coraz´┐Żn y en toda tu alma viviente.

Por cuanto, la instrucci´┐Żn de nuestro Padre Celestial para nuestras vidas
es realmente m´┐Żs vida y vida en abundancia con muchas si no todas sus
bendiciones en la tierra, mucho antes de entrar a la tierra santa de la
nueva vida infinita, del nuevo reino de los cielos, por ejemplo. Porque
Dios ama eternamente y para siempre a todo aquel que honra el nombre
sagrado de su Hijo amado, en su coraz´┐Żn. Y de ´┐Żl, Dios jam´┐Żs se ha de
olvidar, sino que siempre lo ha de tener en su pensamiento, no para juicio
o mal alguno, sino para bien de su vida y de los suyos, en todos los
lugares de la tierra y hasta en el m´┐Żs all´┐Ż de la muerte, tambi´┐Żn.

Porque de ellos es el reino de los cielos, con todas sus m´┐Żs ricas y
gloriosas riquezas, de su vida santa y de la vida honrada de su ´┐Żrbol de
vida eterna, su Hijo amado, ´┐Żel Se´┐Żor Jesucristo! En vista de que, todo
aquel que ama a su Hijo amado, entonces significa que tambi´┐Żn lo ha de amar
a ´┐Żl con su Ley Bendita, en su coraz´┐Żn y en todos los d´┐Żas de su vida, por
la tierra y en su nuevo lugar eterno, en el reino de los cielos. Por lo
tanto, la palabra de la Ley de Dios, en el coraz´┐Żn de aquel hombre o mujer,
del esp´┐Żritu de la fe, del nombre del Se´┐Żor Jesucristo siempre ha de ser
bendecido, con todos los suyos d´┐Ża y noche por su Dios y Creador de su
vida, en la tierra y en
 

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